Arteterapia y Espantapájaros

Sin determinar

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Se llama Cocó, es monstrua y viene a cuidar el huerto...

Imagen de Patricia

 

    El pasado domingo 18 de Mayo nos juntamos varias familias para resolver un tema pendiente: crear un espantapájaros que cuide nuestros cultivos.

    Comenzamos el encuentro con una mini-sesión de Arteterapia:

el objetivo estaba claro, queríamos contruir una especie de monstruo-amigo que asustara (sólo un poquitín) a los pájaros tragones. Hicimos un rápido repaso a los materiales que generosamente compartimos entre todos y montamos un centro. Como en los rituales más ancestrales comenzamos a dar vueltas alrededor de él trasmitiendo nuestra energía a sus ropajes viejos, a los botones de ojos, al relleno de paja...

Después, sentados, hicimos una ronda de presentación: nuestro nombre y algo que nos asusta. Entre nosotros hablamos de miedos oscuros, de algunos con patas y con alas y de otros maquillados y disfrazados, miedos de grandes alturas, miedos de futuros inseguros, miedos profundos, pero todos, todos, miedos muy humanos y sobre todo miedos COMPARTIDOS (así son más que miedos, sustitos...).

Una vez aclarado, resaltamos tres rolles que van a estar presentes en el huerto: los cultivos, las aves y el mostruo y jugamos bailando divididos en dos equipos a convivir entre ellos:

1er baile: "pájaros" y monstruos"

2º baile: "plantas" y "pájaros"

3er baile: "monstruos" y "plantas"

Nos dimos cuenta, que todos procuramos convivir de forma pacifica aun sin dejar de lado nuestra naturaleza, pero que, si nuestros compañeros de vida se quedan inertes, entonces los pájaros se vuelven cuervos y los mostruos rugen más alto... aunque también hubo aves que regalaban besitos a las plantas, mostruos que se acercaban dulcemente a los pájaros y plantas que se dejaban probar... una verdadera micro-lección de vida...

Entonces, nos pusimos manos a la obra y entre todos, grandes y pequeños comenzó la creación. Cada uno ocupó el lugar con el que mejor aportación iba a hacer: unos rellenaron de paja el pantalón y la camisa, otros cosían los parches, otras la cabeza y sus rasgos, el pájaro compañero y así hasta que nuestro espantapajaros tuvo forma...

Estuvimos reflexionando acerca de que si queríamos un cuidador AMIGO de las aves, era necesario ofrecer a los pájaros un buffet de alpiste alejado del huerto. También hablamos de un hotel hecho con material orgánico para alojar a los insectos...(en fin surgieron otras tareas muy interesantes y complementarias  a este trabajo para abordar en otro momento).

Cerramos con una lluvia de nombres y votaciones para llamar a nuestro espantapájaros: "Tito yayo", "Cosca", "Coco", "Pepe", "Jose Luis", "Flipi" y "Azulete". Finalmente elegimos "Coco" y como la cara de nuestro ser era más de chica que de chico, pues decidimos que su sexo sería femenino, por lo que la llamaremos: "Cocó" (con acento en la o).

La hora de despedida se nos echó encima, así que dejamos algunas cosas para este jueves 22: como clavar la cruceta, ponerle pies y atarla al palo. Así que os invitamos a compartir el gran ritual de asentamiento a aquellos que no pudisteis venir...

Gracias a todos!

Ah! por cierto...la leyenda cuenta que los espantapájaros se ponen muy tristes porque trabajan mucho tiempo solitos. Pues que sepaís que Cocó no viene sola, trae un amigo: se llama Cosca y es un pájaro...que bonicosssss....

 

Ha quedado reprecioso!!!

Imagen de sotelo

Tus talleres de Arteterapia son alucinantes. Patricia, una vez mas, recibe mi admiración. Felicidades a todos los participantes por conseguir salvar todas las dificultades y lograr un resultado tan... tan... ESPANTAPAJAROS, aunque estoy convencida de que cuando pasen los pajaritos volando sobre nuestro cole y lo vean, bajaran a verlo. No se ven por los campos ejemplares como este.